A escasos minutos de que termine el día, pues a cumplir con lo que les había prometido de mi viernes, vaya que fue... Como decirlo, fue un tanto raro. Por la mañana me desperté relativamente tarde, un dolor de espalda me hacia suyo. A lo mejor y fue una pesadilla, o simplemente una advertencia de que en este día nada iba a salir bien.
Quise ir a dar la vuelta al mercado, pero no pudo, me entretuve alimentando a Homero, el Colectivo hizo una eternidad para dejarme en mi destino. Total, que ni siquiera alcance a llegar con mi Papá a darles los buenos días ni mucho menos a sentarme a gusto a desayunar acompañado de las noticias del periódico. Antes esta costumbre de los mayores se me hacia como, un tanto aburrida, pero me he dado cuenta que es demasiado relajante. Como que te cargas de noticias u opiniones de otros para alimentar las conversaciones que vayas a tener a lo largo del día; pero pues no me di tiempo para desfrutar de ello, como ya les mencione. Solamente alcance a llegar por mi antigua dirección por unos asuntos que había pospuesto por varios días, fue solo la recolección de un material que no me ocupo ni 10 minutos.
Me fui a trabajar, y que derrepente recibo la llamada cancelándome la cita que tenia para ir a ver el estreno de los Hombres X 3, ouch, pues ni modo me dije, será para la próxima. Ni modo, tenia muchas ilusiones en ella, aunque un amigo me comento de las tragedias finales, pero no logro quitarme la esperanza de algún día llegar a verla. Acto seguido, que recibo la llamada de mi suplente, me anuncia que si tengo asuntos pendientes por hacer, eso no me gusto, a lo mejor y llega tarde fue mi primera idea que me vino a la mente, Le dije que si, que si tenia muchos asuntos por resolver, obviamente era falso, quería irme a casa con Homero y escribir unas cosas, es que últimamente he estado muy inspirado, es el amor el que me tiene así. Pues que me ataca, “es que mi mama quiere que vaya de viaje con ella...” Ándale pues, vete, el lunes nos vemos a la 1 de la tarde. Así es de que ahí me tienen trabajando todo el día, planee que hacer para no aburrirme ahí las 11 horas, pero de todas formas me aburrí, y ya a eso de las 3 de la tarde, a la hora que supuestamente todo mundo esta reposando los alimentos, menos yo, me atacaron las angustias. Típico, uno esta de ocioso y pues quien sabe de donde surgen, improvistas, así como los mísiles enemigos en las películas de guerra. Todo esta en paz, feliz y bonito, y bang! Salen de la nada. Pensé y pensé y pensé, nada gane, solo estar con la tripa constipada. Me fui a comprar una Pepsi y unas galletas de avena, me encantan los cereales por cierto, y la Pepsi; no falta en mi refri. A devorar se ha dicho.
Después de las 6 de la tarde el tiempo se me fue volando. Tome el colectivo, iba un poco lleno, me toco irme de pie pero no por mucho. Ya que se vació me aplaste bien a gusto, en el trayecto se pone bien fresco y pues a disfrutar del aire fresco, no limpio, porque pasamos por una escuela y huele de plano a drenaje. Precisamente en ese lugar, que se escucha una voz medio tenebrosa, eran como murmullos, pero poco a poco iba subiendo al volumen. Me creerán si les digo que era una Señora Cristiana cantando canciones de Jesús a una manera de protesta a todos los que no creen en Él. Me irritó un poco, estamos en un lugar publico, pensé, y debe de respetar las creencias de los demás, pero tenia una voz tan suave, que poco a poco hizo que mi cara fruncida se volviera una sonrisa relajada. En serio. La voz de la Señora resonó por todos los rincones del colectivo, yo creo que más de uno lo disfruto, debería de subirse mas seguido para hacernos llegar a nuestra casa con una cara amable.
Llegue a casa a las 10, o sorpresa mía, que creen que encontré al abrir la puerta. Un premio de Homero no, la pared manchada por la bici de mi vecino tampoco: iba corriendo a la habitación un alacrán enorme, gigante, casi del tamaño de mi Homerito, solo que café, pensé para mí mismo, lo bueno que es café, mas bien dicho, es color chocolate y pues, no es que me vea modesto, pero combina con la pared y con el desayunador. Que ridículo soy, pero en serio, después de que quede petrificado por tan enorme animal, eso vi, combina y bien. En friega el bicho se congelo, pensó que estábamos jugando que el que se mueva pierde, pero no, como el correcaminos corrí al baño por el insecticida y prácticamente lo ahogue en esa sustancia, solo alcanzó a avanzar como 1 metro y ahí quedo. Y que tal que si hay en mi pieza, pánico, miedo, horror. Corrí, con mucha cautela al interior de la misma, pues he cambiado el teléfono por comodidad y porque aquí esta la PC, le hable al vecino, le dije la mera verdad. “Quiero que vengas a acompañarme a estar afuera, es que encontré un alacrán enorme y estoy en shock, en estado de pánico, en serio fue horrible. Voy a rociar insecticida para que salgan si es que hay otros u otros y pues para no estar adentro intoxicándome junto con ellos quiero estar afuera pero no solo”. Vaya que le gusta el mitote, pues creo que no duro ni 5 minutos en aparecerse. Recogí el cadáver para enseñárselo a mi Sol ya que estuviera conmigo y se aterrara igual que yo. La verdad media como 10 ó 12 centímetros, apoco no era enorme!
Este hecho me predispuso a una noche difícil, cualquier objeto que rozara mi piel pensaba que era un bicho igual o peor. No dormí muy bien... Lagañas a mas no poder, me ardían los ojos, la espalda como si hubiera cargado una vaca, en fin, así empezó mi “Fin de Semana sin Sol”...
Quise ir a dar la vuelta al mercado, pero no pudo, me entretuve alimentando a Homero, el Colectivo hizo una eternidad para dejarme en mi destino. Total, que ni siquiera alcance a llegar con mi Papá a darles los buenos días ni mucho menos a sentarme a gusto a desayunar acompañado de las noticias del periódico. Antes esta costumbre de los mayores se me hacia como, un tanto aburrida, pero me he dado cuenta que es demasiado relajante. Como que te cargas de noticias u opiniones de otros para alimentar las conversaciones que vayas a tener a lo largo del día; pero pues no me di tiempo para desfrutar de ello, como ya les mencione. Solamente alcance a llegar por mi antigua dirección por unos asuntos que había pospuesto por varios días, fue solo la recolección de un material que no me ocupo ni 10 minutos.
Me fui a trabajar, y que derrepente recibo la llamada cancelándome la cita que tenia para ir a ver el estreno de los Hombres X 3, ouch, pues ni modo me dije, será para la próxima. Ni modo, tenia muchas ilusiones en ella, aunque un amigo me comento de las tragedias finales, pero no logro quitarme la esperanza de algún día llegar a verla. Acto seguido, que recibo la llamada de mi suplente, me anuncia que si tengo asuntos pendientes por hacer, eso no me gusto, a lo mejor y llega tarde fue mi primera idea que me vino a la mente, Le dije que si, que si tenia muchos asuntos por resolver, obviamente era falso, quería irme a casa con Homero y escribir unas cosas, es que últimamente he estado muy inspirado, es el amor el que me tiene así. Pues que me ataca, “es que mi mama quiere que vaya de viaje con ella...” Ándale pues, vete, el lunes nos vemos a la 1 de la tarde. Así es de que ahí me tienen trabajando todo el día, planee que hacer para no aburrirme ahí las 11 horas, pero de todas formas me aburrí, y ya a eso de las 3 de la tarde, a la hora que supuestamente todo mundo esta reposando los alimentos, menos yo, me atacaron las angustias. Típico, uno esta de ocioso y pues quien sabe de donde surgen, improvistas, así como los mísiles enemigos en las películas de guerra. Todo esta en paz, feliz y bonito, y bang! Salen de la nada. Pensé y pensé y pensé, nada gane, solo estar con la tripa constipada. Me fui a comprar una Pepsi y unas galletas de avena, me encantan los cereales por cierto, y la Pepsi; no falta en mi refri. A devorar se ha dicho.
Después de las 6 de la tarde el tiempo se me fue volando. Tome el colectivo, iba un poco lleno, me toco irme de pie pero no por mucho. Ya que se vació me aplaste bien a gusto, en el trayecto se pone bien fresco y pues a disfrutar del aire fresco, no limpio, porque pasamos por una escuela y huele de plano a drenaje. Precisamente en ese lugar, que se escucha una voz medio tenebrosa, eran como murmullos, pero poco a poco iba subiendo al volumen. Me creerán si les digo que era una Señora Cristiana cantando canciones de Jesús a una manera de protesta a todos los que no creen en Él. Me irritó un poco, estamos en un lugar publico, pensé, y debe de respetar las creencias de los demás, pero tenia una voz tan suave, que poco a poco hizo que mi cara fruncida se volviera una sonrisa relajada. En serio. La voz de la Señora resonó por todos los rincones del colectivo, yo creo que más de uno lo disfruto, debería de subirse mas seguido para hacernos llegar a nuestra casa con una cara amable.
Llegue a casa a las 10, o sorpresa mía, que creen que encontré al abrir la puerta. Un premio de Homero no, la pared manchada por la bici de mi vecino tampoco: iba corriendo a la habitación un alacrán enorme, gigante, casi del tamaño de mi Homerito, solo que café, pensé para mí mismo, lo bueno que es café, mas bien dicho, es color chocolate y pues, no es que me vea modesto, pero combina con la pared y con el desayunador. Que ridículo soy, pero en serio, después de que quede petrificado por tan enorme animal, eso vi, combina y bien. En friega el bicho se congelo, pensó que estábamos jugando que el que se mueva pierde, pero no, como el correcaminos corrí al baño por el insecticida y prácticamente lo ahogue en esa sustancia, solo alcanzó a avanzar como 1 metro y ahí quedo. Y que tal que si hay en mi pieza, pánico, miedo, horror. Corrí, con mucha cautela al interior de la misma, pues he cambiado el teléfono por comodidad y porque aquí esta la PC, le hable al vecino, le dije la mera verdad. “Quiero que vengas a acompañarme a estar afuera, es que encontré un alacrán enorme y estoy en shock, en estado de pánico, en serio fue horrible. Voy a rociar insecticida para que salgan si es que hay otros u otros y pues para no estar adentro intoxicándome junto con ellos quiero estar afuera pero no solo”. Vaya que le gusta el mitote, pues creo que no duro ni 5 minutos en aparecerse. Recogí el cadáver para enseñárselo a mi Sol ya que estuviera conmigo y se aterrara igual que yo. La verdad media como 10 ó 12 centímetros, apoco no era enorme!
Este hecho me predispuso a una noche difícil, cualquier objeto que rozara mi piel pensaba que era un bicho igual o peor. No dormí muy bien... Lagañas a mas no poder, me ardían los ojos, la espalda como si hubiera cargado una vaca, en fin, así empezó mi “Fin de Semana sin Sol”...
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